La proyección de consumo masivo en 2019 no presenta indicadores de mejora, ya que el retraso salarial y los incrementos de precios del 2018 dejaron desventajas en el consumo a futuro.
Inicialmente se comentó que el público modificó sus hábitos de consumo en busca de mejores precios en los autoservicios mayoristas, pero los relevamientos realizados por INDECOM registraron una importante caída en ventas de autoservicios mayoristas de un 14,3 %, demostrando esto no solo que el consumidor final no va a los mayoristas, sino que su inferior registro en el consumo cotidiano repercutió en las compras de los comerciantes, ya que la baja de consumo en los supermercados y autoservicios fue del 12,7% siendo el mes de noviembre de 2018 el peor mes en materia de consumo de todo el año. 
La precariedad de consumo se evidencia en la falta de alternativas para la reposición de las compras cotidianas de productos de primeras marcas por segundas marcas o marcas blancas a directamente dejar de adquirir productos. 
El registro de las compras relevado por INDECOM durante las fiestas de fin de año indicó que no se experimentó el clásico repunte de ese período, sino por el contrario, registró una caída del 12,8%.
La muestra comparativa interanual de consumo en los autoservicios mayoristas indicó una baja del 4,2% en ventas que responde a los resultados que arrastró la inflación de ese canal con 72,7% durante el 2018.
Esta situación de ajuste que el consumo masivo experimentó en las caídas relevadas, obedece en gran parte a la quita de los subsidios energéticos cuya existencia otorgaba una aparente capacidad de un consumo sin otro compromiso sobre la energía, que más adelante no solo repercutió en los consumidores con facturas reales, sino además en los costos operativos energéticos de las empresas que manufacturas los productos de consumo masivo, generando caídas proporcionales en los mercados mayoristas y minoristas. 
El sector actualmente proyecta meses de sostenido amesetamiento en el consumo masivo.

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